Una instalación donde la fiabilidad está por delante de todo
Técnicamente, una cámara de conservación de cadáveres es una instalación frigorífica como otras: un cerramiento aislado, un equipo de frío y un sistema de control. Lo que cambia por completo es el margen de tolerancia. En una cámara de producto, una desviación de temperatura durante unas horas es un problema económico. Aquí no hay una segunda oportunidad ni una explicación aceptable.
Eso condiciona todas las decisiones del proyecto. El equipo se dimensiona con margen para trabajar holgado y no al límite, porque un equipo justo es un equipo que se desgasta. El control incorpora alarma, porque el fallo que importa no es el que se ve sino el que pasa desapercibido durante una noche. Y el mantenimiento deja de ser recomendable para ser parte del servicio.
Trabajamos con tanatorios, funerarias, hospitales, centros sanitarios y unidades docentes o de anatomía patológica en Sevilla capital y 22 municipios del área metropolitana. Cada uno tiene requisitos distintos de capacidad, acceso, operativa y registro, y el proyecto se define con el centro, no sobre catálogo.