Control de presiones y temperaturas
Medición en alta y baja, temperatura de cámara y de evaporación. Es el chequeo que revela si el equipo trabaja en su punto o está compensando un problema que aún no se ve.

Contratos de mantenimiento preventivo para evitar paradas de producción y pérdidas de género.
Giralda Frío ofrece contratos de mantenimiento preventivo de cámaras frigoríficas en Sevilla y su área metropolitana para hostelería, alimentación minorista, sector hortofrutícola, supermercados y logística en frío. El contrato incluye revisiones programadas con control de presiones y temperaturas, verificación de estanqueidad del circuito, limpieza de condensador y evaporador, comprobación del ciclo de desescarche, revisión de juntas y cierres de puerta, y registro documentado de los parámetros de cada visita, que es lo que se solicita en una inspección sanitaria o en una auditoría de cliente. Los clientes con contrato tienen prioridad de intervención ante averías. Somos técnicos certificados en manipulación de gases fluorados según el Real Decreto 552/2019, requisito legal para cualquier actuación sobre el circuito frigorífico. Con 25 años de experiencia, cubrimos Sevilla capital y 22 municipios del área metropolitana desde Calle Luis Montoto 24, 41018 Sevilla. No publicamos tarifas de mantenimiento porque dependen de la instalación: visitamos, vemos qué hay y entregamos una propuesta cerrada por escrito. Teléfono 854 785 495.
La cuenta que se suele hacer es equivocada. Se compara lo que cuesta una revisión con lo que cuesta una reparación, y como la reparación parece puntual, se decide esperar a que algo falle. Pero una cámara que se para un viernes por la tarde no cuesta la reparación: cuesta el género que hay dentro, el servicio del fin de semana y, en una industria, las horas de producción detenidas hasta el lunes.
El mantenimiento preventivo no existe para que no haya averías. Existe para que la avería aparezca en una revisión programada, un martes por la mañana, y no en el peor momento posible. La diferencia entre las dos situaciones no está en la factura del técnico: está en todo lo demás.
Hay además un componente que se pasa por alto. Casi todas las averías graves que atendemos venían avisando: un consumo que había subido, un ruido nuevo, escarcha donde antes no había, una puerta que costaba cerrar. Nadie lo miró porque la cámara seguía dando frío. La revisión periódica sirve, sobre todo, para que alguien mire.
Trabajamos con instalaciones de hostelería, alimentación minorista, campaña hortofrutícola y logística en frío en Sevilla capital y 22 municipios del área metropolitana. Si su instalación ya tiene una avería en curso, empiece por elservicio técnico de reparación: el contrato se plantea después, con el equipo funcionando.
La pauta se ajusta a cada instalación, pero estos seis puntos están siempre.
Medición en alta y baja, temperatura de cámara y de evaporación. Es el chequeo que revela si el equipo trabaja en su punto o está compensando un problema que aún no se ve.
Comprobación de fugas en uniones, tuberías y evaporador. Una fuga lenta no da síntomas hasta que la cámara ya no llega, y para entonces se ha perdido gas durante meses.
Un condensador sucio no disipa, y el equipo compensa trabajando más. Es la causa más frecuente de consumo disparado y de ciclos cortos de compresor.
Verificación de resistencias, sondas y tiempos de ciclo. Cuando el desescarche falla, el hielo aísla la batería y la cámara enfría cada vez peor aunque todo parezca funcionar.
Juntas, bisagras, cierres y resistencia de marco. La puerta es la mayor fuente de pérdida de frío de toda la instalación y la más barata de mantener.
Cada visita deja constancia escrita de lo medido. Ese histórico es exactamente lo que pide una inspección sanitaria, y tenerlo ordenado ahorra mucho más de lo que cuesta.
No hay una respuesta única, y desconfíe de quien se la dé por teléfono sin haber visto la instalación. La frecuencia depende de tres cosas: del tipo de equipo y su carga de refrigerante, de la intensidad de uso, y de lo que le cueste al negocio una parada.
Un botellero de bar o una cámara de conservación de un comercio con apertura controlada tolera una pauta más espaciada, centrada en limpieza de condensador y estado de juntas.
Restauración en servicio continuo, pescadería o cámara de congelación en obrador piden revisiones más frecuentes: el desgaste es mayor y el margen de error del producto, menor.
En equipos sujetos a comprobación periódica de fugas por normativa, la pauta no la marcamos nosotros: la marca la carga de refrigerante y el reglamento aplicable.
En la visita previa medimos lo que hay y proponemos una pauta concreta y justificada. Si creemos que una instalación no necesita contrato, se lo decimos: preferimos no vender un servicio que no aporta a mantener una cuota que se acaba cancelando.
Cualquier establecimiento que manipule alimentos tiene que poder demostrar que su cadena de frío se mantiene. En una inspección sanitaria o en una auditoría de cliente —cadenas de distribución y grandes superficies las hacen— lo que se pide no es que la cámara enfríe hoy, sino el histórico que demuestre que ha enfriado siempre.
Cada revisión que hacemos deja parte de trabajo con los parámetros medidos, fechado y firmado. No es un extra del contrato: es parte del contrato, y es lo primero que se agradece cuando aparece una inspección sin avisar.
Vemos los equipos, medimos su estado real y detectamos lo que haya que corregir antes de empezar. Un contrato no arranca sobre una instalación con averías pendientes.
Con el alcance, la pauta de visitas y las condiciones de intervención. Qué entra y qué no entra, dicho antes de firmar y no en la primera factura.
Se planifican con antelación para no interferir en la actividad. Cada visita deja registro escrito de los parámetros.
Los clientes con contrato entran antes en la cola de intervención, que es donde el contrato se nota de verdad.
La pauta de un obrador no se parece a la de un centro de distribución. Ni el riesgo, ni el producto, ni las consecuencias de una parada.
Bares, restaurantes, hoteles y catering
La cámara de un restaurante trabaja con puertas que se abren decenas de veces al servicio y con cargas térmicas que cambian de hora en hora. Atendemos cámaras de conservación, botelleros, armarios y equipos de cocina, con la urgencia que exige un local que no puede cerrar el turno de la noche.
Carnicerías, pescaderías, fruterías y panaderías
Cada producto tiene su temperatura y su nivel de humedad, y no son intercambiables: lo que conserva bien el pescado reseca la carne. Ajustamos el equipo al género real del establecimiento y dejamos el registro de temperaturas en regla para cuando llegue la inspección.
Cooperativas, centrales y almacenes de campaña
En campaña la necesidad de frío se multiplica durante unas semanas y luego cae. Trabajamos tanto la instalación fija —conservación de fruta, verdura y semilla, con control de humedad— como el alquiler temporal de cámaras para absorber el pico sin invertir en capacidad que sobra el resto del año.
Superficies comerciales y centros de distribución
Aquí una avería no afecta a un local, afecta a la trazabilidad de todo lo almacenado. Damos mantenimiento preventivo con revisiones programadas, control de estanqueidad y registro de parámetros, y prioridad de intervención cuando algo se sale de rango.
Instalaciones de hostelería, alimentación, campaña hortofrutícola y logística en frío en toda el área metropolitana de Sevilla.
Cualquier intervención sobre el circuito frigorífico exige esa acreditación. Trabajar con quien no la tiene expone al titular de la instalación.
Intervenciones programadas en 24-48 horas y atención de urgencias críticas en 24 horas. Sin dejar el género esperando al lunes.
Garantía por escrito en todas las intervenciones y cobertura de responsabilidad civil profesional. Presupuesto cerrado antes de empezar.
Revisiones programadas con una pauta fija: control de presiones y temperaturas, verificación de estanqueidad del circuito, limpieza de condensador y evaporador, comprobación de desescarche, revisión de juntas y cierres de puerta, y registro de los parámetros de cada visita. A eso se suma prioridad de intervención cuando surge una avería.
La frecuencia depende del uso, del tipo de instalación y de la carga de gas: no es igual un botellero de bar que una cámara de congelación en un centro de distribución. La pauta se fija en la propuesta, después de ver la instalación, y en instalaciones sujetas a control de fugas se ajusta a lo que marca la normativa.
La cuenta no se hace comparando la revisión con la reparación, sino con la parada. Una cámara que falla un viernes por la tarde no solo cuesta la reparación: cuesta el género que hay dentro y, en el caso de una industria, las horas de producción detenidas. El preventivo existe para que la avería se detecte antes de que sea una parada, no para evitar que existan averías.
Sí. Cada visita deja constancia de los parámetros medidos. Ese histórico es exactamente lo que se pide en una inspección sanitaria o en una auditoría de cliente, y tenerlo ordenado ahorra bastante más de lo que cuesta.
El contrato cubre las revisiones programadas y la prioridad de atención. Las intervenciones correctivas y los recambios se tratan aparte, con las condiciones que se acuerden en la propuesta. Preferimos decirlo claro antes de firmar y no en la primera factura.
No publicamos tarifas de mantenimiento porque dependen de la instalación concreta: número de equipos, tipo de cámara, ubicación y frecuencia. Se visita la instalación, se ve qué hay y se entrega una propuesta cerrada por escrito.
Para averías en curso. Si su cámara ya no da temperatura, esto es lo urgente.
Ver reparaciónEl componente que más se beneficia del preventivo y el más caro de sustituir.
Ver compresoresJuntas y cierres: el punto de la instalación que más frío pierde si se descuida.
Ver puertasDamos servicio en Sevilla y 22 municipios del área metropolitana. Para una propuesta,cuéntenos qué instalación tiene.
Visitamos, vemos qué equipos tiene y le entregamos una propuesta cerrada por escrito con la pauta de revisiones y las condiciones de intervención.